Una fractura se define como una interrupción en la continuidad del hueso.
Las fracturas se producen por un traumatismo directo (golpe) o indirecto (caída sobre la mano extendida) o lesión por rotación.

Los síntomas de una fractura aguda son:

  • Puntos en un hueso muy dolorosos a la palpación.
  • Edema localizado.
  • Chasquido o sensaciones de inestabilidad.
  • Pérdida de la función del área afectada.

Las fracturas se clasifican según si el tipo de piel está rota (abiertas) o no (cerradas), por el grado de destrucción que provocan (desplazadas) y por el tipo de fractura:

  • Completa: los fragmentos óseos se separan por completo.
  • Incompleta: Los fragmentos óseos se mantienen parcialmente unidos.
  • Transversa: Sigue un ángulo recto con respecto al eje mayor del hueso.
  • Fractura Lineal: Es aquella paralela al eje mayor del hueso.
  • Oblicua compuesta: Es diagonal al eje mayor del hueso, no hay separación de los extremos de la fractura.
  • Oblicua descompuesta: Es diagonal al eje mayor del hueso, hay separación de los extremos de la fractura.
  • Espiroidea: Al menos una porción del hueso se ha retorcido.
  • Tallo verde: Se produce cuando un hueso se dobla y se agrieta, en lugar de quebrarse por completo en partes separadas. La fractura tiene una apariencia similar a lo que sucede cuando intentas quebrar una pequeña rama “verde” de un árbol.
  • Conminuta: Los huesos se rompen en más de dos fragmentos.

Consolidación del hueso.
Es el proceso de regeneración del hueso y consta de varias fases:

  • Fase de formación del hematoma (inflamatoria): ocurre una inflamación, se caracteriza por la liberación de diversos productos, un aumento del riego sanguíneo regional y la invasión de neutrófilos y monocitos.
  • Fase de la formación del callo blando (reparación o revascularización): se caracteriza por la formación de tejido conjuntivo, como cartílago y por la generación de nuevos capilares a partir de vasos preexistentes.
  • Fase de la formación del callo duro (de modelado): se caracteriza por la eliminación sistemática de la matriz inicial y de los tejidos que se formaron en el lugar de la fractura. La calcificación del cartílago del callo óseo de la fractura se produce a partir de tejido mesenquimatoso.
  • Fase de remodelación: al reemplazar el cartílago por hueso y convertir el hueso esponjoso en compacto, el callo se remodela gradualmente.

Se necesita de fisioterapia una vez haya ocurrido la fractura, pues hay una inmovilización y por ende hay una disminución de fuerza mecánica y estructural de los ligamentos, perdida de la densidad ósea y debilidad o atrofia de los músculos.
Los periodos de inmovilización van desde las 3 semanas para los huesos pequeños y hasta 8 semanas para los huesos largos. El periodo de consolidación ósea perdura hasta poco más de un año.

Complicaciones que pueden ocurrir en las fracturas:

  • Infecciones: en los implantes óseos y en el entorno del hueso huésped puede haber organismos infecciosos cuya acción provoca resorción o destrucción del hueso, aflojamiento del implante y elevación del periostio.
  • Consolidaciones defectuosas: La consolidación tiene lugar en una posición no anatómica debido a una inmovilización ineficaz o la incapacidad de mantener la inmovilización durante un tiempo adecuado de tiempo.
  • Retraso o fracaso en la consolidación: el proceso de consolidación se inhibe o se detiene (fracaso) debido a una infección o a un riego insuficiente.
  • Lesión asociada: el tipo y el grado de fuerza requeridos para causar una fractura ósea suelen dañar también a los tejidos circundantes.
  • Trombosis venosa profunda/embolia pulmonar: se produce en las fracturas de pélvis o fémur, el riesgo de embolia pulmonar tras fracturas de acetábulo son del 4-7% es poco común.
  • Síndrome compartimental agudo: el síndrome compartimental (sc), es una afección potencialmente mortal o que puede originar la perdida de la extremidad, cuando la presión de perfusión es inferior a la del tejido en un espacio anatómico cerrado.
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