El dolor es una sensación desagradable enviada como una señal de nuestro cuerpo advirtiéndonos ante un posible daño real o potencial para nuestro cuerpo. Estas sensaciones son estímulos de diferentes tipos como presión, o térmicos ya sea de calor o frío sobre los nervios periféricos, el estímulo sobrepasa un umbral determinado y el cuerpo lo reconoce como algo nocivo o lesivo, transmitiéndolo hacia el cerebro donde son interpretados como dolor.

 

Clasificación

Podemos clasificar al dolor como agudo cuando tiene una duración de 0-14 días , subagudo cuando tiene una duración de 15 días a 3 meses y crónico mayor a 3 meses. Actualmente se sabe que hay dolor que no corresponde con una lesión real o potencial a la que se debe proteger, sino que existe  una alteración de los mecanismos de la información del dolor; esto se debe a un problema en el sistema nervioso que requiere un enfoque y manejo terapéutico diferente, a este tipo de dolor se le conoce como neuropático, este tipo de dolor es muy común en fibromialgia o un dolor de tipo lumbar recurrente.

    En algunas situaciones un dolor que se mantiene durante un tiempo o al que se asocian miedos, creencias o componentes cognitivos,  puede provocar cambios en el sistema nervioso y su forma de funcionar que hagan disminuir el umbral donde se identifica algo como dolor. También puede suceder que sensaciones no codificas como tal ahora se perciban como peligrosas o que siga llegando información de dolor al cerebro aunque ya no exista la lesión que lo causó (el ejemplo más gráfico de esto es el dolor del miembro fantasma, donde un amputado sigue sintiendo dolor en el miembro que ya no está).  Es lo que llamamos sensibilización del sistema nervioso. Aquí el dolor perdería su misión de advertir de un daño real o potencial y hablaríamos de que es el sistema nervioso el que tiene el “daño”, el que tiene su función alterada.Es importante que el paciente conozca a qué tipo de problema se enfrenta para que no desespere y entienda su proceso, colaborando con su resolución.

    El trabajo multidisciplinario es fundamental y es crucial el trabajo de un fisioterapeuta como especialista del aparato locomotor para recuperar la función y corregir las mal adaptaciones del cuerpo como consecuencia del dolor. En concreto el fisioterapeuta tendrá que trabajar por la desensibilización del sistema nervioso con estímulos indoloros que vayan a la misma área cortical de la zona del dolor (ejercicios de lateralidad, imaginería motora graduada, exposición gradual al dolor), y por otro lado, conseguir que la persona vaya recuperando las funciones perdidas con ayuda actividades funcionales y control motor, siempre llevando muy de la mano a los factores biopsicosociales implicados.

     

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